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martes, 6 de diciembre de 2011

DESARROLLO Y DEPORTE

            Ampliando un poco más lo publicado anteriormente, voy a ahondar en cómo el deporte y el desarrollo psicológico del niño influyen en su relación con los otros y en cómo va conociendo - aprendiendo a través de los vínculos de sus compañeros y educadores, como de su familia y amigos.
            La manera de entenderlo será a través de los estadios de  desarrollo del juego, teoría de Piaget, el cual nos va  a aclarar por los momentos por los que esté atravesando y desarrollándose el niño en determinadas edades (cabe aclarar que las edades siempre son tentativas, ya que todos los niños no tienen el mismo nivel de aprendizaje ni de desarrollo)            Observando los juegos que los pequeños realizan, tanto en sus casas como en el patio de un colegio, podremos ver los distintos tipos de juegos por los cuales se divierten y a la vez aprenden - conocen. El primero que podremos ver a edades tempranas (entre año y medio y 3-4 años) son los JUEGOS MOTORES. En este se desarrollan las primeras acciones motoras, no tiene ni cumplen con reglas y se enojan frecuentemente por no entender la complejidad de las mismas. Después viene un segundo momento (desde los 4 a 6 años) donde hay unos JUEGOS EGOCÉNTRICOS, en los cuales cada niño juega a su propio juego sin interesarse por el de los demás, aquí surge poco a poco la idea de las reglas como algo que hay que hacer. Luego,en una tercera etapa, entre los 6 y 8 años, comienzan a verse que ya algunas reglas están determinadas, regulando las principales acciones del juego, apareciendo así la competición y la rivalidad. De esta manera, el niño podrá ser capaz de COORDINAR SUS ACCIONES CON LAS DE OTROS y el juego comienza a ser colectivo. Ya a partir de los 8 años en adelante, es en esta última etapa y afianzandose cada vez más, hay una PLENA COOPERACIÓN EN EL JUEGO, las reglas se conocen mejor (donde se aceptan y delimitan las acciones), y también, se formulan y aceptan en conjunto mejorando la comunicación con el otro.
            Resumiendo un poco todo lo descrito, vemos que el desarrollo psicológico, moral, social del niño se ve influenciado por los inicios y evoluciones en el deporte ( y actividades lúdicas en los más pequeños) Vemos, de esta manera, cómo el deporte es beneficioso y nos ayuda a que estemos bien física y psíquicamente, desarrollando y mejorando nuestras relaciones y experiencias con el mundo externo, y por supuesto, con los otros. Y para finalizar, dejando como tema para la próxima publicación, el deporte puede proveer a niños que tengan unas Necesidades Educativas Especiales (NEE), en edades escolares, una fuerte guía para que su desarrollo pueda mejorar y beneficiar a todo el conjunto de aprendizajes que al niño le resulte dificultoso o que le sea muy cuesta arriba.

miércoles, 30 de noviembre de 2011

EL DEPORTE COMO DESARROLLO


            Muchos estudios e investigaciones señalan a los deportes como muy beneficiosos para la salud si se practican con frecuencia y se acompañan con una alimentación equilibrada. Pero estas ventajas no son solamente físicas, sino también psicológicas.

            La realización de algún deporte o actividad lúdica, a partir de edades tempranas, es importante para que el desarrollo cognitivo de los más pequeños evolucione hacia el conocimiento del mundo que le rodea. El niño, según Piaget, conoce y aprende a través de la interacción y de las experiencias que resulten del mundo que le rodea, el cual explora con su madre.
            El hecho de que realicen algún deporte a partir de edades tempranas, implica que el niño vaya más allá de su relación con sus padres y socialice con sus iguales, de manera que se desarrolle en otros planos: moral, social, cultural, etc. Las actividades lúdicas ayudan a que afiancen su autoestima, se diviertan, aprendan a jugar en equipo con todo lo que ello conlleva: conocer las normas, respetar al otro, etc. Realizar deportes a edades tempranas para el desarrollo cognitivo del niño no es exclusivo de estos, sino que debería realizarse a lo largo de toda la vida, ya que para los ancianos, por ejemplo, les beneficiaría para su motivación, para mantenerse en forma (intelectual como físicamente), cuidar su salud, crear relaciones sociales, etc.
            Cerrando o dejando abierto este tema, sería interesante dejar una frase:
"No dejamos de jugar porque nos hayamos hecho viejos. Nos hacemos viejos porque hemos dejado de jugar." (George Bernard Shaw)